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CONSUMIDOS

13 Nov

Consumo. Tan solo basta con mirar alrededor e incluso a uno mismo, para darse cuenta que este término se ha convertido en una de las características de la sociedad actual. Lo que llama la atención es que ese consumo al que nos referimos, trasciende la adquisición de bienes para cubrir nuestras necesidades básicas y ha creado un apego hacia la compra de objetos con peso simbólico.

Si pensamos en vestimenta, tecnología e incluso educación, comprenderemos lo mencionado, ya que las marcas de estos bienes se han ocupado de otorgarles status y, a la vez, enclasar a sus usuarios. No es lo mismo adquirir un computador de Apple que un PC clonado, a pesar de que funcionen en principio del mismo modo, o a comprar un vestido Channel, Victoria Secret o Pinto, sin querer decir que uno sea mejor que otro; y así, las comparaciones serían infinitas. Bourdieu ya habló de las distinciones de clase legitimadas a través de los gustos, y su propuesta se aplica cada vez con mayor fuerza en medio del desarrollo vertiginoso del comercio en el que estamos inmersos.

Los cambios experimentados, principalmente con el avance de internet como el medio ubicuo del mundo, han dado paso a que el consumo supere barreras de espacio, transacción y tiempo. Cada vez es más común que las personas ingresen al mundo www a realizar sus adquisiciones, sin importar en qué parte del mundo estén o en qué parte del mundo quieran comprar.

Si bien no todos estamos sometidos a los simbolismos, sí lo estamos al cambio y desecho de objetos; esto debido a que vivimos frente a una obsolescencia sin precedentes, donde las cosas ‘pasan de moda’ en cuestión de meses e incluso dejan de ser útiles a los pocos años. De ahí que se la denomine ‘planeada’, porque pareciera ser una táctica que obliga a los usuarios-consumidores a vivir en un constante cambio.

Sin embargo, más allá de estas características del mundo moderno y líquido, como lo llamaría Bauman, resulta interesante ver cómo tanto consumo, distinción y obsolescencia se trasladan también al campo de la información. Aunque muchos afirman que la comunicación no es solo de comunicadores, aún se discute la validez y diferencia que puede otorgar la titulación, y más aún dependiendo de la escuela en la que ésta se obtenga, por ejemplo.

Consumimos información mientras entregamos nuestro tiempo a los medios que la emiten e incluso pagamos por ellos, ya sea el caso de red móvil, prensa o televisión por cable. No obstante, el consumo de información actual es particularmente novedoso, ya que rompe las barreras de tiempo y espacio impuestas por los medios de comunicación tradicionales, si tenemos en cuenta que basta con estar conectado a través de un teléfono celular o un computador, para ser emisores y receptores (prosumidores) de contenidos a tiempo real. Pese a ello, esta capacidad ha devenido en un desbordamiento de datos, textos e imágenes al punto de que esa excesiva información nos desinforma.

He ahí la obsolescencia que también la caracteriza, puesto que los hechos y sucesos se desactualizan casi de inmediato, a más de que compiten tantos sitios de política, economía, deporte, farándula y cultura en un mismo lugar. De igual manera, esa rivalidad que se genera en la red produce en el cibernauta disconformidad o falta de compromiso hacia un único contenido, ya que al tener múltiples opciones pretenderá abarcar o conocer más.

Aparte de estos fenómenos, con internet se han producido otros cambios culturales, principalmente si pensamos en los modos de apropiación de contenidos. Grandes compañías han encontrado o creado, si se quiere, un nuevo nicho para el cual la actualización, creación y exposición son fundamentales en su vida, es decir, una nueva necesidad.

En el caso de los nativos digitales, las distintas redes sociales o plataformas online constituyen un factor de distinción entre clases, grupos o comunidades. Incluso les representa la diferenciación con los miembros de su propia familia, ya sea por edad o sexo. No obstante, esta apropiación y conexión casi adherente y adhesiva hacia la tecnología ha hecho que sus usuarios sean criticados al oponerse a las relaciones sociales de antaño. De ahí que en algunos hogares, por ejemplo, se prohíba el uso de estos aparatos durante reuniones familiares o ritos como la cena.

Si hablamos de consumo no cabe la menor duda, o al menos desde mi perspectiva, que internet es el medio más adquirido en la actualidad, aunque no por todos, sí por la mayoría de clase media y, en absoluto, por la clase alta. Internet no solo se ha convertido en un espacio de entretenimiento, sino en una herramienta de trabajo y de intercambio que se ajusta a las características asociadas a los bienes tangibles pero que también las sobrepasa y no se limita con las mismas, ya que a través del código abierto pretende ser libre y de acceso totalitario aunque tenga grandes puntos de enclasamiento que pretenden segmentar a la sociedad a través de ‘gustos’ similares, encontrados en su fuente binaria.

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Posted by on November 13, 2011 in Uncategorized

 

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