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SIN DESPRENDERSE DE INTERNET

26 Sep

Me dicen que el 31 de agosto se celebra al blog y que el 20 de mayo, el día número 140 del año, se festeja a Twitter y la verdad es que me sonrío e inquieto al ver cómo últimamente celebramos fechas de objetos (si cabe el término) que están incrustados en ese espacio sin forma llamado Internet; de ahí que no dejará de ser interesante cómo, no solo gráficos y códigos binarios sino un bagaje cultural, educativo y de entretenimiento entero, se trasladan al mundo www.

Cada vez es más común escuchar frases como: “Si no está en Facebook, no existe” o “Eso tienes que twittearlo”, las mismas que son, al fin y al cabo, expresiones que anuncian la fuerza e importancia de la Web 2.0  en la vida no solo de nativos digitales (aquellos que nacieron entre un computador, celular o dispositivo tecnológico) sino de toda una sociedad que ha traspasado su existencia a distintos soportes multimedia. Los comportamientos sociales se han transformado y adherido a estos nuevos soportes, de ahí que muchos reconozcan a las nuevas tecnologías de información y comunicación (NTIC) como extensiones del hombre mismo.

En este contexto, Internet representa la mejor ventana de exposición para todo sujeto u objeto que pretenda existir o fortalecer su presencia en el mundo actual. Empresas privadas, gubernamentales, artistas y autoridades encontraron en ella un espacio sin precedentes que, a más de tener ventajas en la mayoría de los casos como son gratuidad, libre acceso y otros, se han convertido (y pretenden convertirse) en lugares donde priman conceptos como libertad, democracia y tolerancia; es decir, espacios y herramientas para argumentar posiciones y compartir opiniones respecto a temas de coyuntura, entretenimiento y novedad con un sinnúmero de usuarios, conocidos o no, partidarios u opositores de nuestros intereses o pensamientos.

En Planeta Web 2.0, Pardo Kuklinski y Cobo Romaní dan cuenta de cómo la existencia misma parece girar en torno a una red que, como la de las arañas, nos atrapa y consume poco a poco. Frente a este escenario no queda más que el sentir temor o fascinación, depende de la perspectiva de cada uno, hacia el surgimiento de nuevas tecnologías, el poder del hipertexto y la creciente fe hacia genios como Steve Jobs, Bill Gates, Jon Hall y otros tantos.

Fascinación, por un lado, simplemente porque no hace más de veinte años lo que vemos y hacemos hoy con la tecnología era impensable, por no decir imposible. Estamos en un estado que se aproxima a lo fantástico y, la ficción que cuentos o películas nos narran, son casi una certeza palpable para todos. Cómo no sentir emoción al poder escribir o conversar simultáneamente con alguien que se encuentra en otro país o enterarse al instante sobre una guerra, fenómeno natural, premiación o cualquier hecho posible y vivirlo como propio. Quién puede no sentirse intrigado frente a la realidad virtual, los efectos especiales y el nacimiento de términos como geek, meme, avatar, mashups, tags y prácticamente un glosario entero. No obstante, lo hasta aquí dicho sobre las NTIC, resulta casi secundario si lo comparamos con los beneficios de cooperación, comunicación, movilización y demás que éstas implican.

Por otra parte, está el temor a la persecución, a la dependencia, a la intromisión en la vida privada de cada uno. Se critica la deshumanización, el lento fallecimiento del contacto personal, la modificación de la lengua y la sobre exposición de los individuos. Al respecto, Scott Lash sostiene que la cultura actual es eminentemente tecnológica, en tanto vivimos inmersos en un mundo hiper e interconectado, donde las formas de vida (que están relacionadas sobre todo con la cultura, es decir, con la manera en que el hombre hace las cosas y sus modos de vivir) en el hogar, el trabajo y en cualquier circunstancia están atravesadas por redes, desinformaciones y copyrights. Es la tecnología en sí culpable por alterar la cultura tradicional, de ahí que información con carácter trascendente o universal como el concepto de Dios (muy importante en el pasado por ejemplo) pase a ser particular, y las ideas máximas que guiaban al hombre, no lo hagan más. Esto se sustenta en el hecho de que la cultura tecnológica es meramente utilitarista y ha alterado incluso la validez e importancia del conocimiento.

Con estos antecedentes, los opositores o tecnófobos califican a la sociedad actual como la sociedad desinformada de la información, ya que la tendencia a la sobrecarga de contenidos inmediatos, da como resultado el desorden, caos y ruido. El desorden se vincula a la descontextualización a la que está sujeta la información, por eso es que recibimos datos incompletos, erróneos y nos desorientamos como usuarios.

Sin duda, ambas miradas son válidas aunque en extremo polarizadas y definen al mundo moderno del google, iphone o wordpress. La red o Internet, como el máximo expositor y eje transversal de la nueva tecnología,  es hoy en día una necesidad adicional, un ser más, nos guste o no; y, dentro de su oferta en apariencia infinita, ha hecho destacar a las social media, esas redes sociales que le pertenecen y en las que la mayoría de internautas quieren estar.

Entendemos como red social, en este caso, a una plataforma en línea donde los usuarios logueados mantienen una relación entre ellos, formando así estructuras y conexiones en diferentes situaciones que, al largo o mediano plazo, representan el intercambio de recursos materiales y no materiales de acuerdo a intereses comunes. En ese sentido, gracias a las redes, surgen datos relacionales como contactos, transacciones y vínculos entre grupos o pares de agentes que, bajo la modalidad estructural, reemplazan a los métodos individualistas.

En un principio, la oferta de la Web 1.0 fue la publicación de contenido; en la actualidad, con la Web 2.0, lo trascendental es compartirlo. Con la revolución y evolución tecnológica se crean nuevos modos de socialización y surge la importancia de ser influyente en la red, es decir, cumplir con valores de experiencia (tener conocimientos particulares que cooperen al crecimiento de una relación), movilización (capacidad para provocar reacciones) y comunicación (ser una voz que se replique). De ahí que el argumento de Luhmann haya sido que la sociedad no se compone por seres humanos sino por comunicaciones.

A inicios del año 2011, GO-Gulf.com recogió datos estadísticos sobre el uso de las social media que resultan realmente abrumadores. Durante sesenta segundos ocurre que en Google se realizan 694.445 consultas; en Facebook, se hacen 695.000 actualizaciones de estado, 79.364 publicaciones en el muro y 510.040 comentarios; en Twitter, se crean 320 cuentas nuevas y se generan 98.000 tweets; en Youtube, se suben 600 videos con una duración superior a 25 horas; se envían 168 millones de correos electrónicos y mucho más movimiento online.

Herramientas como Twitter, Facebook y el reciente Google Plus son considerados los ejemplos claves del éxito de las redes sociales. El primero pertenece al mundo de los microblogging, ya que permite mandar mensajes de texto, conocidos como tweets, con un máximo de 140 caracteres. De acuerdo a Wikipedia, ya tiene más de 200 millones de usuarios y su éxito radica en que se convirtió en una red de información en tiempo real. Además, se han desarrollado cerca de 50 aplicaciones para su mejor funcionamiento, que le permiten acortar links (como bitly.com), compartir imágenes (twitpic.com o yfrog.com), programar el envío de mensajes (bufferapp.com) o administrar varias cuentas (hootsuite.com).

Por su parte, Facebook es una red social que funciona exitosamente entre sus usuarios cuando éstos comparten sus experiencias personales, de estudio y trabajo, a través de fotografías, links de interés y otros. Se contabilizan, en la actualidad, alrededor de 600 millones de usuarios activos, es decir, 1 de cada 13 personas en el mundo tiene su cuenta en esta página.

Finalmente, Google Plus, la plataforma más joven y según los expertos completa (al incluir los mejores atributos de las dos redes anteriormente mencionadas), ofrece a sus internautas la posibilidad de acceder a información que se selecciona automáticamente de acuerdo a sus intereses; publicar fotos o videos; incluir a los contactos en círculos (lo que permite que no todos los mensajes sean visualizados en público sino solamente entre quienes se escoge o pertenecen al circulo seleccionado); y realizar quedadas (videoconferencias con una participación simultánea de hasta 30 personas). En menos de un mes, la plataforma alcanzó más de 4 millones de usuarios y su número sigue en aumento.

Más allá del aspecto social de las redes, que se podría considerar como la base de su funcionamiento, éstas se apropiaron de un componente informativo relevante. Si bien se dice que comunicar es limitar (idea originada probablemente en el ‘poder’ otorgado a medios masivos como la televisión, radio o prensa que se caracterizaron por ser unidireccionales en el envío de la información), esa aseveración tambalea frente a la presencia de millones de autores y administradores de datos que, tan solo con dar un clic en su teléfono celular o computador, rompen dicho límite.

Con la velocidad en que se transporta y comparte la información (prácticamente instantánea), la humanidad ha trascendido las fronteras del tiempo y el espacio. Es así que la competencia con los medios informativos tradicionales aumenta; y esto no solo se enmarca en las noticias sino también en el comercio, las finanzas y demás, de ahí que existen nuevas maneras de emprender negocios, procesos de enseñanza o aprendizaje, entretenimiento y otras.

Si bien Lash y otros grandes investigadores pretendieron criticar con un sentido negativo a la tecnología y la nueva cultura, no debe entenderse como una crítica en sí, sino como una propuesta de teoría mediática incompleta a la que deben añadirse los potenciales y existentes beneficios de las NTIC para generar un proceso de comunicación concientizador y participativo. Gubern decía que si pensamos en la ubicuidad, la instantaneidad y la inmediatez como tres elementos que han definido tradicionalmente a la divinidad, se entenderá que Internet sea visto como un megamedio que no puede desperdiciarse y, al contrario, debe potenciarse para construir y exponer usuarios enriquecedores en contenido y propuesta, que utilicen estas herramientas no solo para socializar sus vidas personales sino que generen verdaderas redes y comunidades informativas que movilicen y generen cambios en gobiernos, en la academia, en la sociedad. Internet debe convertirse, a través de sus redes sociales al ser las de mayor impacto, en el lugar propicio para generar debate, construir democracia, intercambiar conocimiento válido y ser el medio de transmisión y comunicación más efectivo, sin barreras y democrático que se haya conocido.

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Posted by on September 26, 2011 in Uncategorized

 

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